Description
El Pleiospilos nelii es un auténtico maestro del disfraz que nos llega desde las llanuras pedregosas del Eastern Cape, en Sudáfrica. En su hogar natural, ha aprendido a imitar a la perfección la forma y el color de las rocas para que los animales herbívoros no se lo coman, lo que le ha ganado el apodo de «piedra viviente». Sus hojas son increíblemente gruesas y carnosas, diseñadas para guardar hasta la última gota de agua, y suelen tener un tono verde grisáceo muy discreto que lo hace pasar totalmente desapercibido entre el sustrato mineral donde vive.
Sin embargo, ese perfil bajo desaparece por completo en otoño, que es cuando decide florecer. Nos regala unas flores sorprendentemente grandes y alegres, con pétalos amarillos y anaranjados que se abren con la luz del día y se recogen al llegar la noche. Para que luzca así de bien, necesita vivir en un ambiente cálido durante el día y más fresco al caer el sol, pero siempre protegiéndolo de las heladas, ya que el frío intenso y la humedad no son precisamente sus amigos.
A la hora de cuidarlo, lo más importante es entender sus tiempos: crece con ganas en otoño e invierno, pero en verano prefiere que lo dejen tranquilo en su fase de reposo. El riego debe ser muy medido, mojando la tierra solo cuando esté completamente seca y reduciéndolo al mínimo durante los meses de calor. Si le aseguras una buena ventilación y un suelo que drene muy rápido, tendrás a este pequeño «impostor» botánico decorando tu rincón favorito durante más de veinte años.




