Description
Esta encantadora suculenta es en realidad una versión especial y seleccionada en viveros de una especie nativa del sur de África. A diferencia de otras primas suyas, no se encuentra así en la naturaleza, sino que es fruto del trabajo hortícola. Lo que más llama la atención al tocarla es su tacto aterciopelado, gracias a un vello muy fino que recubre sus hojas carnosas y le da un aspecto suave, casi como si estuviera cubierta por una ligera escarcha.
En cuanto a su apariencia, sus hojas tienen un centro verde grisáceo con bordes en tono crema. Si la colocas en un lugar con mucha luz, esos bordes se «sonrojan» adoptando matices rosados o rojizos muy bonitos. Es una planta que adora el sol y las temperaturas cálidas, manteniéndose compacta y fuerte si recibe buena iluminación. Aunque es resistente, prefiere los climas templados; durante el invierno su crecimiento se frena y es cuando más debemos protegerla del frío intenso para que sus rosetas no sufran.
Si se siente cómoda y recibe los cuidados adecuados, en verano puede regalarnos pequeñas flores en tonos blanco o crema, a veces con toques rosados, aunque no siempre florece todos los años. Respecto al riego, la clave está en el equilibrio. Al ser una planta crasa, guarda agua en sus hojas, por lo que agradece que dejemos secar bien la tierra entre toma y toma. Es mucho mejor quedarse corto con el agua que pasarse, especialmente cuando bajan las temperaturas, para que sus raíces se mantengan siempre sanas.




